Es el periodo de tiempo que cada niño necesita para asumir desde el punto de vista emocional la pérdida y la ganancia que le supone la separación de su familia, para llegar a considerarla internamente como positiva, encontrando compensaciones a ella.
Es el niño/a el que se separa, pero lo hace de sus padres, por lo que son ellos también los que realizan esa adaptación a esta nueva situación. Sus expectativas, sus angustias, sus temores serán traspasados al niño/a de forma inconsciente.
Las familias, los maestros y educadores y todos los adultos relacionados con los más pequeños debemos de dar una respuesta serena y madura, ayudando a que este periodo se desarrolle de la forma más coherente posible.
El inicio de la escolarización supone:
PARA EL NIÑO/A:
- Horario establecido desde fuera.
- Espacios desconocidos.
- Salir de su entorno y de sus afectos.
- Separarse de personas significativas.
- Conocer a otros adultos y a otros niños/as.
- Relacionarse por imposición con otros niños/as.
PARA LAS FAMILIAS:
- Separación de su hijo/a.
- Compartir la educación de su hijo con otras personas.
- Adaptación a una nueva situación que marca el inicio de un nuevo periodo vital.
Por todo ello las familias deben:
- Valorar el centro educativo como un lugar que educa, no que guarda o protege.
- Tener una disposición seria a colaborar.
- Ser conscientes de lo que supone el periodo de adaptación para su hijo/a, maestra y educadoras y ellos mismos, obrando en consecuencia.
- Exigir una información y comunicación con el centro, maestra y educadoras, fluida y respetuosa de sus inquietudes, sus miedos y deseos.












































